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El mundo enfrenta una crisis y redefinición de la salud global con impacto sanitario y geopolítico: Abril Campos

El mundo enfrenta una crisis y redefinición de la salud global con impacto sanitario y geopolítico: Abril Campos

El mundo enfrenta una crisis y redefinición de la salud global con impacto sanitario y geopolítico: Abril Campos

En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, crisis climática y reconfiguración de la cooperación internacional, la salud global atraviesa un momento de redefinición, así lo planteó la investigadora Abril Campos, profesora de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey y excolaboradora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en entrevista con Maribel Ramírez Coronel y José Luis Cárdenas en Salud en Serio.

Campos advirtió que el mundo atraviesa una “crisis de salud global” que no solo afecta al ámbito sanitario, sino también a las relaciones internacionales. La reducción de presupuestos para cooperación, el repliegue de algunos países hacia agendas nacionales y la menor disponibilidad de financiamiento internacional obligan a repensar la arquitectura de la salud global para las próximas décadas.

¿Qué es la salud global?

La investigadora explicó que el concepto de salud global ha evolucionado en los últimos 20 años. En sus inicios, se vinculó principalmente a iniciativas impulsadas desde países desarrollados para combatir enfermedades infecciosas en regiones con menos recursos, como ocurrió con el VIH/Sida.

Hoy, sin embargo, la salud global se entiende como el conjunto de conocimientos y acciones destinados a mejorar la salud de las poblaciones frente a amenazas que no respetan fronteras: pandemias, crisis climática o determinantes comerciales que influyen en los hábitos alimentarios.

La pandemia de COVID-19 evidenció con claridad esta interdependencia: un brote local puede convertirse en una emergencia mundial en cuestión de semanas. Lo mismo ocurrió décadas atrás con el VIH. La conclusión es inequívoca: ningún país puede proteger la salud de su población actuando de forma aislada.

América Latina y el Caribe: una región al margen

Uno de los hallazgos más relevantes del proceso de consulta regional impulsado por la fundación filantrópica Wellcome Trust —y liderado en América Latina por el Tecnológico de Monterrey— fue la percepción de que la región ha tenido escasa influencia en la configuración de la arquitectura global de salud.

América Latina no es ya una región de bajos ingresos en términos promedio, lo que limita su acceso prioritario a fondos internacionales, pero tampoco es una región donante con peso decisivo en las prioridades globales. Esta posición intermedia, sumada a profundas desigualdades internas, plantea desafíos específicos.

Campos subrayó que, más que reclamar mayores fondos internacionales, la región debe fortalecer sus propias capacidades y aumentar la inversión pública en salud. Actualmente, muchos países latinoamericanos destinan entre el 3% y el 5.6% del PIB al sector sanitario, cifras inferiores a las de economías más desarrolladas.

Producción regional y autonomía sanitaria

Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de reforzar la capacidad regional de producción de vacunas y medicamentos. Durante la pandemia se evidenció la vulnerabilidad de depender de unos pocos proveedores globales.

La propuesta no apunta necesariamente a que cada país sea autosuficiente, sino a impulsar centros regionales de manufactura con una gobernanza adecuada que garanticen acceso equitativo en momentos de crisis. Asimismo, se destacó la importancia de armonizar marcos regulatorios para facilitar la cooperación y mejorar el poder de negociación frente a grandes compañías farmacéuticas.

En este ámbito, se reconoció el papel histórico de la Organización Panamericana de la Salud, especialmente en mecanismos de compra conjunta de vacunas que han permitido obtener mejores precios para los países miembros.

Más que gastar más: gastar mejor

Un punto clave del debate fue que el principal desafío regional no es únicamente aumentar el gasto, sino mejorar la eficiencia del uso de los recursos disponibles. Sistemas fragmentados, altos pagos de bolsillo y desigualdades en el acceso limitan el impacto del gasto sanitario.

En este sentido, la tecnología —incluida la inteligencia artificial y la digitalización de servicios— aparece como una oportunidad para optimizar recursos, ampliar cobertura y mejorar la equidad, sin embargo, la experta advirtió que no se trata solo de incorporar herramientas tecnológicas, sino de acompañarlas de cambios organizativos y políticos que permitan su correcta implementación.

Determinantes comerciales y acción colectiva

Campos destacó que la salud global no se limita a la atención médica, sino que incluye la creación de condiciones que favorezcan la salud: calidad del aire, alimentación adecuada o regulación de industrias que influyen en hábitos de consumo.

En América Latina ya existen experiencias relevantes, como la implementación de etiquetado frontal de alimentos en países como Chile y México, que podrían compartirse con otras naciones de la región. Para la investigadora, el intercambio de buenas prácticas es una vía concreta para avanzar sin repetir errores.

Plataformas regionales más allá de los ciclos políticos

Uno de los grandes retos identificados es la dependencia de los ciclos políticos nacionales, que a menudo priorizan resultados visibles a corto plazo —como la construcción de hospitales— frente a reformas estructurales de coordinación internacional.

Como respuesta, se propuso crear plataformas regionales de colaboración multisectorial que permitan trabajar con horizontes más largos, intercambiar experiencias y sostener agendas comunes al margen de los vaivenes políticos.

La discusión sobre salud global puede parecer abstracta, pero su impacto es directo: determina cómo se coordinan los sistemas sanitarios ante futuras pandemias, cómo se garantiza el acceso a medicamentos o cómo se regulan factores que influyen en enfermedades crónicas.

En un mundo interconectado, la cooperación regional no es una opción, sino una necesidad estratégica para proteger la salud de las poblaciones.