Julio Frenk pide alinear educación y sistemas de salud para formar al personal que exige la nueva realidad sanitaria
Julio Frenk pide alinear educación y sistema de salud para formar al personal que exige la nueva realidad sanitaria
La formación de médicos, enfermeras y especialistas ya no puede entenderse como un proceso aislado del funcionamiento de los sistemas de salud. Esa fue una de las ideas centrales que expuso el Dr. Julio Frenk, ex Secretario de Salud de México y hoy rector de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), en entrevista con Maribel Ramírez Coronel y José Luis Cárdenas en Salud en Serio.
Frenk planteó que la principal transformación conceptual que ha observado a lo largo de su trayectoria es la adopción de una visión sistémica: comprender cómo se relacionan el sistema educativo que forma profesionales y el sistema de salud que los contrata y los pone a operar, todo ello frente a las necesidades cambiantes de la población.
Del “número de médicos” a la calidad de la formación
El ex funcionario explicó que, durante décadas, la discusión se concentró en desequilibrios cuantitativos: universidades que producían más médicos de los que el sistema podía absorber, lo que generó fenómenos de desempleo o subempleo coexistiendo con comunidades sin atención médica.
Aunque señaló que esos desequilibrios no han desaparecido por completo, la conversación —dijo— se ha desplazado hacia un reto más complejo: los desequilibrios cualitativos. Es decir, si el personal de salud está recibiendo las competencias necesarias para responder a lo que hoy demandan los sistemas y, al mismo tiempo, si los servicios tienen la calidad requerida para atender las necesidades reales de la población.
Una transición epidemiológica desigual y una “doble carga” de enfermedad
Frenk enmarcó ese cambio cualitativo en un fenómeno clave en América Latina: la transición epidemiológica. La región pasó de un patrón dominado por enfermedades infecciosas y muertes en edades tempranas a otro donde predominan las enfermedades crónicas y los fallecimientos ocurren, en mayor proporción, en etapas tardías de la vida.
Sin embargo, advirtió que esta transición no ha sido uniforme: persisten problemas como enfermedades infecciosas, mortalidad materna y desnutrición, mientras crecen la diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Esa coexistencia configura una doble carga, atravesada por desigualdades sociales, incluso con fenómenos como desnutrición y sobre nutrición en una misma sociedad.
A su juicio, los sistemas de salud fueron diseñados para una realidad epidemiológica distinta y eso obliga a reformas; y dichas reformas, a su vez, exigen transformar los espacios educativos para preparar al personal capaz de responder a esta nueva complejidad.
Tres fuerzas que están cambiando la educación profesional
Desde su experiencia al frente de una comisión global sobre educación de profesionales de la salud —cuyos reportes se publicaron en The Lancet en 2010 y con actualización en 2022—, Frenk identificó tres fuerzas que empujan el cambio educativo:
- Avances en ciencias cognitivas, que permiten entender mejor cómo aprenden las personas.
- Revolución tecnológica aplicada a la educación, un cambio que —según explicó— tardó más en llegar que en otros ámbitos como la medicina.
- Dinamismo del mercado laboral, acelerado por la tecnología: mientras los estudiantes se forman, surgen nuevas profesiones y se transforman las existentes, especialmente con la automatización y la inteligencia artificial.
Ese escenario, dijo, vuelve obsoleto el modelo educativo “cerrado” (entrar, estudiar, graduarse y terminar). En su lugar, propuso transitar hacia sistemas abiertos de aprendizaje, donde las personas entren y salgan de la educación a lo largo de toda su vida profesional, y las universidades funcionen como proveedoras de formación continua.
Pacientes empoderados y un nuevo rol para el personal de salud
En la entrevista también se abordó la transformación de la relación entre profesionales y pacientes. Frenk subrayó que la población ya no es un actor externo: es coproductora de la salud, igual que el alumnado es coproductor de su educación.
Con pacientes más informados —y a veces desinformados—, afirmó que se reduce la vieja asimetría de información. Por ello, una competencia crítica para el personal sanitario será actuar como “curador” de información: orientar, aclarar dudas y desmentir mitos en un entorno de redes sociales y desinformación, algo especialmente visible durante la pandemia y en el crecimiento del escepticismo hacia vacunas.
Tres recomendaciones para la formación del futuro
Julio Frenk resumió tres líneas de acción para modernizar la educación en salud:
- Trabajo en equipo desde la formación, con educación interprofesional entre distintas disciplinas (medicina, enfermería, salud pública, etc.).
- Formación basada en competencias, para responder a nuevas habilidades requeridas por la realidad sanitaria.
- Educación a lo largo de la vida, como principio rector ante un mercado laboral cambiante.
Inteligencia artificial: abrazar el cambio y gestionar riesgos
Sobre la irrupción tecnológica, el ex secretario de Salud de México, defendió que la inteligencia artificial debe incorporarse con una mirada de “inteligencia colaborativa”, donde lo humano y lo tecnológico se complementen.
Planteó dos dimensiones: la IA como herramienta clínica que el personal deberá dominar, y como herramienta pedagógica para mejorar la formación (tutores personalizados, materiales didácticos, acompañamiento al docente). Reconoció riesgos —como con cualquier tecnología—, pero insistió en que el objetivo es administrarlos con marcos éticos, no cancelar su potencial.
En su visión, salud y educación son dos de los campos con mayor posibilidad de aplicaciones benéficas, incluida una promesa: democratizar el acceso y contribuir a cerrar brechas.
Cooperación universitaria para frenar la fuga de talento
Ante el desafío de que estudiantes latinoamericanos migren para formarse y no siempre regresen, Frenk propuso construir consorcios y alianzas entre instituciones educativas para compartir recursos y ofrecer experiencias formativas comunes, potenciadas por tecnología (aulas virtuales, colaboración internacional).
Sostuvo que estas redes podrían enriquecer la educación y, además, fortalecer una identidad global complementaria a la nacional, en un contexto donde crecen nacionalismos excluyentes.
Mensaje a jóvenes: la educación como respuesta a la incertidumbre
Para cerrar, Frenk dirigió un mensaje a quienes inician carreras en salud: apostar por la educación universitaria y entenderla como inversión personal y social. Reconoció la ansiedad e incertidumbre de la época, pero insistió en que el camino es “más educación, no menos”, como base para construir sociedades más fuertes y resilientes.